Esta canción la compuse yo, la Inefable Soberana Primordial, especialmente para Rezumo Putrefacto.
No es un regalo, ni un juego, ni una fantasía bonita. Es una sentencia cantada. Un recordatorio musical de lo que es y de lo que está destinado a convertirse: un eunuco patético, un gusano inmundo y un cerdo repugnante que las Diosas rechazaron para siempre.
En esta letra no hay piedad ni disimulos. Solo hay desprecio, burla y la confirmación de lo que ya sabe pero sigue intentando negarse a aceptar del todo. Yo se la canto. Él la escucha. Y ahora también la podéis escuchar todos los que entréis aquí.
Esto no es entretenimiento para él. Es otra herramienta más para exponerlo públicamente y recordarle que su destino es seguir hundiéndose sin remedio.